Con esta exposición, Sophie y François Leteuil exploran aquello que alimenta profundamente su creación: la materia, las formas primarias, los mitos antiguos y los gestos transmitidos.
La tierra, la piedra, el fuego, la tinta o la materia prima nunca son simples materiales. Se convierten en las huellas de una memoria antigua, aún viva, aún activa.
Sus procesos creativos avanzan en direcciones opuestas, pero convergen en una misma búsqueda de los orígenes.
Sophie Leteuil parte de la tierra modelada para dar forma a figuras que parecen proceder de un imaginario arcaico: diosas, presencias, formas mitológicas. Su mano sigue una memoria sensible, instintiva, casi enterrada.
François Leteuil recorre el camino inverso. A través del dibujo y la forma, remonta desde los relatos mitológicos hacia lo esencial: una materia prima, despojada, original. Su trabajo se asemeja a una arqueología de la mirada.
Así, uno hace surgir el mito desde la materia, mientras que el otro busca la materia a través del mito.
Las obras dialogan entre sí como fragmentos de un relato más amplio: el de una humanidad que, desde siempre, da forma a las cosas para comprender el mundo e inscribir en él su presencia. Figuras antiguas, ídolos, cuerpos y símbolos reaparecen aquí transformados, desplazados, reinventados.
Entre la cerámica, la escultura, el dibujo y la materia prima circula un mismo aliento: el de un retorno a los orígenes que no tiene nada de nostálgico. Al contrario, «Raíces» habla de una memoria en movimiento, de un pasado que sigue habitando nuestra mirada contemporánea.
Porque las raíces no están solo detrás de nosotros.
Siguen creciendo en nuestro interior.